domingo, 26 de agosto de 2007

Cosecha 2006 (en construcción)

Esto es sólo un avance de la Cosecha 2006, faltan agregar unos más.

18.08.06
Resacas

De todos los oficios terrestres
Que he aprendido y
Disfrutado haciendo
Ninguno como recorrer tu cuerpo
Sin dejar fuera
- por supuesto-
ni un mm. de tus labios,
ni un fibra de tu pelo
ni tus manos,
esos artífices brujos de
mis despertares más precoces.
Quiero congelar ese momento para recordarlo
Y desbocarlo después,
dejarlo libre
para que de ser momento
se convierta en recuerdo
perdurable, intacto, vivo
para que dure
todas las horas
-los años -
-las noches -
que tardarás
en volver
para que pueda reiterar
mi quehacer
- el mejor, el más intenso -
de mis oficios terrestres.



22.08.06

Después de tantas miradas furtivas
robando de a poco algunos detalles de tu vida
- tus ojos, tu boca, tus manos-
no quiero más que pararme
mirando al sudeste (como Ransés)
con esa certeza
de que ahí andarás
en esas calles perdidas del sur
por las que me encantaría caminar
- como la Maga-
andando sin buscarte
pero sabiendo que andamos para encontrarnos.


20.11.06
Sinestesias

¿Tiene color tu recuerdo?
O será que es solo esto
incandescente
que ilumina bruscamente
mi corazón deshabitado.

¿Tendrá sabor tu recuerdo?
Seguro que no, no todavía
cuando aún las bocas y las pieles
son territorios inasibles.

¿Cómo suena tu recuerdo?
A un entrevero voluptuoso
que invade noches yermas e infinitas.

¿Cómo se siente tu recuerdo?
Tacto desagregado, enervado y lejano
que abruma por lo intangible.

¿ Por qué insisto, entonces, con tu recuerdo?
Es tal vez lo único que logra
demudar soledades preñadas
de lágrimas y tristes presagios.
Es ese algo tenue que abrevia
los días interminables que – finalmente –
me separan de vos...



29.11.06
En ese oasis que supongo
es el cuerpo de un hombre
busco una espalda ancha, inefable
donde llevar a cabo turismo de aventuras.
Busco manos inquietas, inquietantes
para descansar o perder el sueño.
Busco ojos parlantes
que por momentos sean incapaces
de cubrir ningún secreto.
Busco brazos abrazadores
con toda la ambigüedad que eso significa.
Tal vez incluya en este loco inventario
piernas adherentes
que se dediquen a romper todo límite posible
entre un cuerpo y otro
y un vientre vasto con o sin curvas
para recorrer despacio y perderme.
Busco un hombre anfibio
un hombre que quiera zambullirse
donde pueda o quepa, en lo que hoy queda de mí
para explorar y compartir descubrimientos.
Y si se puede - además, como dice Oliverio-
que sepa volar, y me ayude a hacerlo.


11.12.06

La música suena incitante, cadenciosa.
Los cuerpos se buscan, se apoyan
Se confunden en un abrazo férreo,
que arrima cinturas y caderas…
se mueven las piernas
- se buscan, se rechazan, se unen,
se separan, se siguen
se persiguen, se traban
se liberan-
Parecen un todo uno
pero son dos
que unifican deseos en
un movimiento parejo, armónico:
tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho…
Equilibrios que se encuentran,
tobillos que acarician rodillas
y un goce que sube
extasiado, hasta las caras
nunca lo suficientemente cercanas.
- Y giran, y avanzan,
retroceden entre encuentros
y adioses parciales
nunca definitivos.
Crece el calor con el ritmo
que asciende y llega finalmente hasta allí:
- tango cuerpo
- tango alma
tango.

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